
Esta historia podría empezar con una foto de Instagram. Pero, la verdad, es mucho más antigua que eso; tanto como las primeras plantas con flor sobre la Tierra. Desde hace millones de años, cuando las abejas no existían, el nenúfar o lirio de agua más grande del mundo despliega su belleza en la noche para atraer con su olor a piña madura a los únicos insectos que pueden reproducirla. Al menos 20 escarabajos llegan embriagados por el olor, se posan en ella y quedan atrapados dentro de la flor. Allí se aparean mientras la planta acuática, de hojas que pueden alcanzar los tres metros de diámetro y que solo se encuentra en Suramérica, los alimenta y calienta durante 24 horas. Poco antes de ser devorada, abre de nuevo sus tépalos, que cambian de color blanco a fucsia, para dejar salir a los escarabajos, que dispersan el polen que llevan en sus patas y alas. “Eso me cautivó. Es una planta de locos, del tiempo de los dinosaurios”, confiesa Mauricio Bernal Rodríguez, un biólogo colombiano de 43 años que trabaja hace una década en el Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis. Se le iluminan los ojos cuando habla de la Victoria, porque lleva seis años investigándola y cultivándola.







Leer esta noticia en:
https://elpais.com/america-colombia/2026-10-08/victoria-colombiana-descubren-nueva-especie-del-emblematico-lirio-de-agua-gigante.html

