
No es la primera vez, ni mucho menos, que Carlos Briones (Burgos, 57 años) recibe un premio: en 1993, cuando aún nada hacía intuir que acabaría siendo uno de los divulgadores científicos más prestigiosos de España, ganó el Hiperión por su talento como poeta. “Llegué a recitar con Ángel González dos veces. Tengo mil anécdotas. Es parte de mi riqueza”. En aquella época también tocaba un violín que su padre había llevado un día a casa. Solo dejó el conservatorio cuando después de terminar ciencias químicas, la tesis que desarrolló en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa le todo su demasiado tiempo. “¡No era precisamente Ara Malikian!”. Después, ya como coordinador de un grupo que investiga sobre el origen y la evolución temprana de la vida en el Centro de Astrobiología (CSNI-INTA)—su trabajo principal actual—, fue reconocido por la NASA por su contribución a la caracterización de la biosfera subterránea de nuestro planeta. Ahora, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Fundación BBVA han premiado su indudable capacidad para contagiar al gran público la curiosidad por absolutamente todo lo que ayuda a responder las grandes preguntas.

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