¿Puede Canadá convertirse en socio estratégico de la Unión Europea

Sep 30, 2026 | Publimetro

Canadá y la Unión Europea están explorando una relación que va mucho más allá del comercio, pero no parten de cero. Su relación formal se remonta a 1959 y actualmente está sustentada por el Acuerdo Económico y Comercial Global (CETA) y por el Acuerdo de Asociación Estratégica.

En 2026, Canadá se convirtió en el primer país no europeo cuya industria puede participar en adquisiciones conjuntas financiadas mediante un mecanismo europeo para impulsar las capacidades de defensa. La relación también incluye investigación, tecnología, seguridad y movilidad. Lo que ahora se plantea es llevar esa cooperación a un nuevo nivel.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso construir una “alianza para el futuro” con cooperación en inteligencia artificial, minerales críticos, energía, tecnología cuántica, espacio y defensa.

¿Qué sería un “miembro asociado”?

Un miembro asociado no sería un Estado miembro de la UE. Canadá no pasaría a formar parte de las instituciones europeas ni tendría los mismos derechos políticos que los 27 países del bloque.

Y es que la categoría de “miembro asociado” no existe actualmente, así que el bloque tendría que definir qué derechos, obligaciones y nivel de integración tendría Canadá, de acuerdo con Kenneth Armstrong, profesor de derecho internacional en la Universidad de Cambridge.

“Entre las posibilidades se encuentran un mayor acceso a programas europeos, cooperación científica y tecnológica, vínculos económicos más estrechos y una mayor movilidad de personas. No obstante, el modelo todavía tendría que negociarse”, dijo el experto a Metro World News.

¿Qué busca Canadá?

Ante todo, diversificación.

Durante décadas, la economía canadiense se integró profundamente con la estadounidense. Alrededor de 70% de sus exportaciones tienen como destino Estados Unidos, y las tensiones comerciales impulsadas por el presidente Donald Trump han llevado a Ottawa a buscar alternativas.

Por su parte, el primer ministro Mark Carney ha insistido en que el objetivo no es sustituir a Estados Unidos, sino reducir la dependencia de un solo mercado.

Canadá puede encontrar en Europa:

• Comercio: acceso a uno de los mayores mercados del mundo.

• Tecnología e investigación: cooperación en IA, computación cuántica, espacio y ciencia.

• Recursos estratégicos: nuevas oportunidades para minerales críticos y energía.

• Seguridad: mayor cooperación en defensa y vínculos estratégicos.

¿Qué busca Europa

Para la UE, Canadá puede ser algo más que un nuevo mercado.

Europa busca asegurar cadenas de suministro de minerales críticos, energía y tecnologías estratégicas, además de ampliar sus capacidades de defensa en un escenario marcado por la guerra en Ucrania, la competencia tecnológica y las tensiones comerciales.

Canadá puede aportar:

• Minerales y energía: recursos para industrias estratégicas europeas.

• Tecnología: capacidades en IA, espacio y otras áreas de alta especialización.

• Defensa: industria y tecnología para proyectos europeos.

• Ártico: una posición estratégica en una región de creciente importancia internacional.

Todavía hay muchas preguntas

El anuncio de Bruselas no equivale a un acuerdo definitivo.

La primera dificultad es jurídica, ya que no existe una categoría de “miembro asociado”. La segunda es política. Cualquier nueva fórmula tendría que ser negociada y aceptada por los Estados miembros y por Canadá.

“También queda por definir qué obtendría realmente Ottawa y qué capacidad tendría para participar en la elaboración de las reglas que tendría que seguir”, agregó el experto.

Lo que existe es un hecho es que Canadá y la UE buscan llevar una relación que ya abarca comercio, investigación y seguridad hacia una cooperación todavía más amplia.

La pregunta, entonces, es hasta dónde pueden llegar ambos lados del Océano Atlántico sin crear una nueva forma de pertenencia que todavía no existe en las reglas de la Unión Europea.

El factor Estados Unidos

El acercamiento ocurre en un momento delicado para las relaciones entre Washington y Ottawa. Trump ha criticado la posibilidad de que Canadá estreche sus vínculos con la UE e incluso advirtió que Estados Unidos podría responder con nuevos aranceles.

Estados Unidos seguirá siendo vecino de Canadá, su principal socio comercial y un aliado fundamental en materia de seguridad. Por eso, la estrategia de Mark Carney no consiste en romper con Washington, sino en construir más opciones para Canadá como estrategia de diversificación.

LAS CLAVES

✓ No sería una adhesión: Canadá no se convertiría en un Estado miembro de la UE.

✓ La figura es nueva: el “miembro asociado” no está contemplado actualmente en los tratados europeos y tendría que diseñarse.

✓ Ya existe una relación profunda: CETA, asociación estratégica, cooperación científica y participación canadiense en proyectos europeos de defensa forman parte de la relación actual.

✓ La geopolítica impulsa el acercamiento: Canadá busca diversificar sus vínculos mientras Europa quiere reforzar sus capacidades económicas y estratégicas.

✓ Estados Unidos seguirá siendo central: la cercanía geográfica y la integración económica hacen imposible separar este movimiento europeo de la relación entre Ottawa y Washington.

Platicamos con Sandra Kanety Zavaleta, profesora de la UNAM, sobre la relación inédica que la Unión Europea plantea con Canadá. Foto: cortesía.
Platicamos con Sandra Kanety Zavaleta, profesora de la UNAM, sobre la relación inédica que la Unión Europea plantea con Canadá. Foto: cortesía.

ENTREVISTA

Para profundizar sobre el tema, platicamos con Sandra Kanety, profesora de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

1. ¿Qué significa realmente la propuesta de crear una figura de “miembro asociado” para Canadá y por qué la Unión Europea lo está planteando?

–En el plano formal, se trata de una propuesta novedosa de la Comisión Europea. La figura de “miembro asociado” no existe en los tratados de la UE, por lo que falta definir qué derechos y obligaciones tendría Canadá. No parece plantearse como una adhesión plena, algo que además tendría obstáculos jurídicos y políticos.

Lo interesante es que podría abrir la puerta a una integración más profunda en comercio, tecnología, energía, defensa y acceso a recursos estratégicos. Para la UE, esto permitiría avanzar hacia un espacio común de seguridad económica, tecnológica y militar y, al mismo tiempo, reducir algunas de sus dependencias externas.

2. ¿Qué puede buscar Canadá al acercarse de esta manera a la Unión Europea

Puede tratarse de una estrategia de diversificación geopolítica y geoeconómica. La fuerte dependencia de Estados Unidos lo vuelve vulnerable a medidas proteccionistas y a los conflictos comerciales, particularmente en sectores como el automotriz, el acero y el aluminio.

En 2025, 72.5% de sus exportaciones de mercancías tuvieron como destino Estados Unidos. Acercarse a la UE le permitiría construir un contrapeso y ampliar sus mercados sin romper la integración económica que ya mantiene con Estados Unidos y México a través del T-MEC.

3. ¿Hasta dónde podría llegar esta asociación, sin ser una adhesión plena, y cuáles serían los principales obstáculos?

Puede funcionar precisamente como una relación intermedia: más profunda que la actual, pero sin otorgar a Canadá todos los derechos y beneficios de un Estado miembro. Se trata de una fórmula inédita y todavía debe definirse su base jurídica. Cualquier acuerdo de gran alcance tendría que contar con el respaldo de los Estados miembros y superar importantes procesos institucionales.

Además, la geografía seguirá siendo determinante: Canadá comparte una integración económica muy profunda con Estados Unidos. La relación con Washington y la evolución de sus políticas comerciales condicionarán hasta dónde podrá avanzar esta nueva asociación.

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En Diálogo con el Arzobispo