Comer una panela sin permiso, quedarse dormido durante una guardia, intentar comunicarse con la familia, fumar un cigarrillo o negarse a cometer actos de violencia extrema. Esas son algunas de las conductas por las que niñas y niños que fueron víctimas de reclutamiento forzado por la antigua guerrilla de las Farc podían recibir castigos que llegaban hasta el fusilamiento. Otros menores fueron sometidos a torturas, trabajos forzados, humillaciones y tratos crueles durante su permanencia en las filas.
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