Hay personas que estudian una ciudad. Otras, en cambio, terminan dedicando buena parte de su vida a entenderla, defenderla y pensar cómo debería crecer. Carlos Roberto Pombo Urdaneta pertenece a ese segundo grupo.
A sus 81 años, después de casi seis décadas vinculadas a la planeación urbana, la preservación patrimonial y el desarrollo de Bogotá, el arquitecto, politólogo e investigador recibió una de las distinciones cívicas más importantes de la capital.
La Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá le otorgó, en su edición número 88, el Premio Gonzalo Jiménez de Quesada, reconocimiento que desde 1938 destaca a personas e instituciones que han prestado servicios relevantes a la ciudad y a sus habitantes.
La ceremonia se realizó en la histórica casona del Museo El Chicó, sede de la entidad.
¿Por qué premiaron a Carlos Roberto Pombo?
Según la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá, el reconocimiento fue concedido por su dedicación a la investigación sobre la historia de la ciudad, su desarrollo urbanístico y humano y su compromiso con la construcción de civilidad.
Por eso, a Pombo algunos lo definen como un “urbanólogo”: una persona que no solo estudia arquitectura o planificación, sino que analiza cómo funciona una ciudad, cómo se relacionan sus habitantes con el territorio y de qué manera las decisiones urbanas afectan la vida cotidiana.
Su trabajo ha estado especialmente relacionado con la planeación urbana sostenible, la defensa de la Sabana de Bogotá, la conservación del patrimonio y el ordenamiento territorial alrededor del agua.
Una vida atravesada por Bogotá
La trayectoria de Pombo ha pasado por distintos espacios públicos y cívicos.
Fue jefe de la División de Investigaciones del Instituto Geográfico Agustín Codazzi, IGAC, en 1970; director del Departamento Administrativo de Planeación Distrital en 1974; secretario de Obras Públicas de Cundinamarca en 1976 y presidente del Consejo Territorial de Planeación Distrital en 2019.
Desde ese último escenario participó en la revisión y formulación de conceptos relacionados con el Plan de Ordenamiento Territorial, POT, uno de los instrumentos más importantes para definir cómo crece y se organiza Bogotá.
Desde 2014 preside además la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá, desde donde ha impulsado proyectos como Construyendo Civilidad – Cátedra Bogotá, la plataforma DATACIVILIDAD y varias publicaciones dedicadas a reflexionar sobre ciudadanía y ciudad.
Su huella también está en los edificios
El trabajo de Pombo no se quedó únicamente en la teoría.
En arquitectura desarrolló propuestas basadas en una retícula geométrica de triángulos equiláteros, una estrategia orientada a mejorar la rigidez estructural antisísmica y aprovechar mejor los espacios.
Ese enfoque fue aplicado en proyectos como los edificios San Cristóbal, San Isidro, Terrazas de Santa Ana y Santa Paula.
También diseñó la sede de la Conferencia Episcopal y participó en reformas del convento de las Madres Concepcionistas Franciscanas.
La ciudad también se piensa desde lo social
Uno de los aspectos menos conocidos de su trayectoria está relacionado con la inclusión social.
En 1975 colaboró en la creación de la llamada “primera Casa del Pueblo”, en el barrio Meissen, en Ciudad Bolívar, concebida como un espacio de atención comunitaria.
La iniciativa es considerada un antecedente de otros modelos contemporáneos de servicios sociales integrados en los territorios.
Además, Pombo ha escrito libros en los que Bogotá aparece una y otra vez como protagonista, entre ellos Génesis de la democracia local en Colombia y la planeación participativa, Demografía, violencia y urbanización, Discordia y progreso, Ciudadanía y civilidad y Bogotá asediada siglo XIX.
“Una invitación permanente a trabajar por una ciudad más amable”
Durante la entrega del premio, Pombo recordó a quienes recibieron la distinción antes que él.
“Para mí representa un verdadero honor entrar a formar parte de la memorable galería de personas que, a lo largo de cerca de noventa años, han sido merecedoras de este importante reconocimiento”, expresó el arquitecto.
Pero su intervención terminó regresando al concepto que ha marcado buena parte de su trabajo reciente: la civilidad.
Pombo explicó que este principio fue asumido por la Sociedad de Mejoras y Ornato como eje de su labor y sostuvo que debe entenderse como “una invitación permanente a trabajar por una ciudad cada vez más amable y equitativa”.
Según señaló, la civilidad permite fortalecer la convivencia y construir consensos alrededor de tres pilares: “respeto, solidaridad y participación”.
¿Qué es el Premio Gonzalo Jiménez de Quesada
El Premio Gonzalo Jiménez de Quesada es la máxima distinción que entrega la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá desde 1938, por disposición del cabildo y en representación de la ciudadanía.
Su propósito es reconocer a personas e instituciones que han contribuido de manera destacada al bienestar, desarrollo y cuidado de la capital.
En esta edición, el premio terminó en manos de un hombre que ha pasado buena parte de su vida haciéndose una misma pregunta desde distintas disciplinas: cómo construir una Bogotá más habitable, más ordenada y más humana.
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