
En casa de Catalina Giraldo, en Bogotá, su mamá levantó un altar. Alrededor de una vela, hay varias fotografías: su grado como psicóloga, un retrato en la playa y algunas Polaroid. Unas suculentas, las plantas que a ella le gustaba regalar, lo rodean. Junto a ellas están los muñecos que tejió y cosió a mano durante sus hospitalizaciones. Siguen allí Miel y Menta, sus gatas, y Lulo, su perra, que el 9 de julio se subió a su cama en una habitación de la Clínica Universitaria Colombia, en Bogotá, se acomodó junto a ella y sintió que no volvió a moverse.







Leer esta noticia en:
https://elpais.com/america-colombia/2026-10-24/se-fue-siendo-ella-la-familia-de-catalina-giraldo-reconstruye-su-muerte-digna.html
